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lunes, 14 de septiembre de 2009

LA RECUPERACIÓN DE LOS OFICIOS

Andy Robinson en el suplemento de La Vanguardia “Dinero” del pasado domingo, nos habla de un libro de éxito en Estados Unidos escrito por Matthew Crawford en el que aboga por la recuperación de los oficios como estrategia clave para evitar el paro masivo debido a la deslocalización empresarial.

COMPRAR O REPARAR

Considera que los oficios son los trabajos que mejor se defienden en este mundo globalizado. Comprar un coche nuevo puede dar trabajo a una fábrica situada en otro país mientras que repararlo crea empleo en tu barrio. El autor da ejemplo ya que ha abandonado un trabajo de cuello blanco para montar un taller de reparación de motos.
Crawford nos explica que cada vez es más difícil entender el funcionamiento de los cacharros que compramos y su reparación por uno mismo, debido al esfuerzo de los fabricantes en acortar su vida útil para que compremos otro nuevo, sin intentar repararlo. Para el fabricante, la reparación es una venta perdida. Por el contrario, Crawford, defiende nuestra competencia en habilidades manuales para lograr cierta autosuficiencia. Para ello propone que se vuelvan a enseñar los oficios de siempre en las escuelas. Esta autonomía individual la considera muy superior a la falsa autonomía que nos ofrece nuestra capacidad de elegir lo que podemos comprar.

El placer del tiempo


El refinado goce del Tiempo es la llave del placer.

Para los sabios árabes, si se te privaba del sexo no te purificabas, al contrario, estabas enfermo mental y físicamente. Entendían la castidad no como pureza, sino como una perversa privación que acarrea enfermedad mental y física.
(Salwa al Neimi, autora de La Temperatura de la miel. Planeta)

El Pan y la Publicidad


En el nº. 11 la revista Opcions, además de un estupendo artículo sobre el pan, María José Romano en “Trampas. Diseñar los sueños: publicidad, o cómo confundir ideales, identidades y objetos” nos explica los fundamentos de la publicidad lo que resulta muy interesante para conocerla mejor y poder defendernos de ella.

martes, 8 de septiembre de 2009


Vacíate y llénate totalmente . . . de pensamientos positivos


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viernes, 28 de agosto de 2009


La Calma no es pasividad ni vacío interior, provocado por la ausencia de fuerzas o emociones, sino al contrario, su equilibrio.
No hay que confundir calma con inoperancia o pereza, la calma exige voluntad y esfuerzo.
La calma simplemente puede ser crear la oportunidad para que suceda algo.

Cáncer anticapitalista

Ahora nos asustan con la pandemia de la gripe del cerdo y se afanan en comprar vacunas y antivirales para casi todos, pero no debemos olvidar otra pandemia que lleva años masacrándonos. Me refiero a la pandemia del cáncer (aunque no sea una enfermedad contagiosa)
Quizás la diferencia de trato, se debe a que esta otra pandemia no se pueda combatir engrosando los beneficios de alguna multinacional farmacéutica sino más bien socavando los cimientos de importantes sectores industriales: automoción, tabaco, químico, agroquímico, etc. Sectores que crean gran número de puestos de trabajo y bienestar en nuestras vidas pero ¿es más importante el dinero que la salud?
Está claro que el cáncer es revolucionariamente anticapitalista.

Desde hace unos años, la mayoría de nosotros, en nuestro entorno, recibimos periódicas noticias de casos de cáncer con una actitud de resignada pasividad.
¿Cuándo tomaremos la iniciativa de cambiar hábitos personales y exigir a nuestros políticos regulaciones eficaces, por dolorosas que sean?
Los ejércitos y la industria militar también crean miles de puestos de trabajo ¿Es suficiente para justificar su existencia?

martes, 25 de agosto de 2009


Cada encuentro es una oportunidad.
Cada vez que tomas el té con alguien vives una ocasión única y especial.


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El miedo

El miedo está en la base de casi todos los problemas que nos producen sufrimiento. Timidez, baja autoestima, cobardía, fobias, miedo al dolor físico, miedo a la soledad, miedo a la enfermedad, miedo por nuestra familia . . . y en definitiva, miedo a la muerte.
En la raíz del miedo siempre está el temor a lo desconocido. El miedo nace de la amenaza a perder lo que tenemos.


¿Solución? Potenciar la fortaleza y armonía mental, para combinar sabiamente valentía y prudencia y minimizar el apego por las personas y especialmente las cosas.
Por apego entendemos una relación egoísta de posesión. Aunque nuestra mente interpreta que todo es permanente, como nuestra vida que creemos eterna, hay que recordar cada día que todo es pasajero.

Esperanzas equivocadas


Depositamos nuestras esperanzas en cosas equivocadas: riquezas, poder, fama, . . .

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APRENDIENDO A MORIR

El título de este comentario puede parecer truculento si no se explica. Y si tienes un poco de paciencia, eso es lo que voy a hacer.

Desde que nacemos es obvio que vamos a morir. La vida es inseparable de la muerte o ¿acaso nos gustaría disfrutar de una vida eterna? Si reflexionamos un poco la vida eterna tiene muchos inconvenientes.
Aunque nuestra muerte es una obviedad, preferimos considerarnos casi inmortales. No nos acabamos de creer que vayamos a morir. Si nos lo creyéramos, haríamos las cosas de otra manera.
En mayor o menor grado todas las religiones proponen que la verdadera vida está después de la muerte. La tragedia del ser humano es el temor a la muerte que le ha convertido en esclavo de sufrimientos, que racionalmente no tienen sentido alguno, con tal de que alguien le prometa la inmortalidad.
El miedo máximo es el miedo a la muerte del ser amado y a la propia muerte. Este te limita, te encoge. Y así no es posible ser libre ni generoso. El temor al sufrimiento y a la muerte son las armas de los tiranos.

Deberíamos estar siempre preparados para la muerte. Prepararte a morir es enfrentarte a la muerte. Mirarla cara acara, sin temor, sin desafío, con respeto. Entonces, tu vida cambia radicalmente. Tu calma aumenta hasta grados insospechados. Para que lo entendamos mejor, podemos ponernos en la piel de ese enfermo al que le aseguran únicamente unos meses de vida y desde ese momento su percepción del mundo cambia radicalmente viviendo una vida más plena que nunca. Es como si pasara de ver una película en blanco y negro a verla en un cine IMAX. Cualquier detalle que antes pasaba desapercibido aparece ahora con todo su esplendor: un paseo por las calles de la ciudad, un encuentro con un vecino, etc. Nuestra escala de valores se trastoca y cosas que antes nos parecían muy importantes pasan a ser secundarias y al revés. Te centras en lo realmente importante y aparcas lo banal. Lo espiritual ensombrece pronto a lo material, la naturaleza aparece imponente en su inmensidad y en sus más mínimos detalles. El geranio que malvive olvidado en la ventana captará muchos de nuestros momentos.
Nuestras posesiones materiales se difuminan ante el amor por regalar a los demás. Conseguimos fácilmente el desapego que predican los budistas.
En estas condiciones ¿Como puedes odiar o ser agresivo? Por el contrario, tu predisposición a dar amor se apodera de tus días.
De esta forma podemos aprender a morir para aprender a vivir, pero no la vida en blanco y negro anterior sino la vida a todo color.
Si nos empeñamos en vivir de espaldas a la muerte, difícilmente podremos escapar de las inevitables enfermedades y muertes de nuestros seres queridos o de nosotros mismos, con todas las consecuencias y condicionantes para nuestra vida.
Esta idea central la he aprendido del muy recomendable libro Martes con mi viejo profesor de Mitch Albom (Maeva Ediciones) que nos narra con gran cariño el caso real de las conversaciones entre el autor y su antiguo profesor cuya muerte se avecina.

Cuando somos capaces de mirar a la muerte cara a cara, nos invade una intensa paz.

La vejez

Algún día probablemente seremos viejos y como decía mi abuela: malo si no llegas.
La etapa final del camino es la vejez. Nos da pánico solo de pensar en ella por el lamentable estado físico en que se encuentran la mayoría de los viejos. Hasta la palabra viejo duele.

La moderna medicina occidental ha sido capaz de alargar la vejez pero sin mejorar la calidad de vida, originando verdaderas vidas torturadas para el viejo y para los que le atienden.

Hay dos maneras de enfocar la vejez: como etapa de crecimiento y descubrimiento o como un naufragio.

A los 60 hay que empezar a aprender a envejecer. Luego ya es tarde. Lo primero es saldar cuentas con el pasado.
Hay que prepararse para una densa vida interior y disfrutar de la música o de contemplar la naturaleza ya que la exterior se irá reduciendo (pérdida de vista, oído, movilidad, …)
Aunque acabaremos siendo dependientes no debemos ser una carga para nuestros hijos.
Hay que entrenar la meditación y el placer de no hacer nada.
(Marie de Hennezel)

Y finalmente cuando el deterioro físico entre en su fase definitiva, tener la suficiente clarividencia para saber poner el punto final, sin apego y rodeado de los tuyos. Para que este final sea posible, nuestra cultura de la muerte de origen judeocristiano debe cambiar radicalmente para que aprendamos a morir. Si esperamos el final que nos brinda nuestro Sistema de Salud, muy probablemente acabemos en la soledad de una fria habitación de hospital compartida con un desconocido y sin la presencia de los nuestros. ¿Es eso lo que queremos?

Autodominio


Es el camino para conseguir la libertad interior. Desde hace unos miles de años, en la India se intenta a través de la meditación.
No es fácil sino francamente dificil. Acumular dinero . . . tampoco es fácil, pero nos esforzamos muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo en conseguirlo.

El reto del amor

María Lameiras nos recuerda que el enamoramiento es un estado adictivo, de descontrol y que puede modificar mucho la percepción de la realidad. El enamorarse sin perder la cabeza es bueno ya crea una ilusión pero hay que tener cuidado con las expectativas que genera. El problema es mantener la capacidad para apasionarte, pero el suficiente control como para no perderte en la pasión. Y conseguir finalmente que la cotidianeidad y la rutina acaben asfixiando al amor.

Pero no nos agobiemos por las complicaciones del enamoramiento. Hay amor más allá del enamoramiento: el que surge en la pareja después del enamoramiento, el que hay en la familia, la amistad, el amor a la humanidad.

Tampoco nos equivoquemos: el amor está reñido con el apego y el egoísmo, y produce felicidad por ver feliz al amado, no por nuestras exigencias.

El reto de la convivencia

Es fácil llevarte bien con una planta pues aunque no la riegues, no se queja o con un perro ya que no es fácil discutir con él, de ahí el gran éxito que tienen. Pero la convivencia entre los humanos es un difícil reto del que no siempre se sale victorioso. Por lo que, como dice Ramiro Calle, si alguien te gusta, tenlo lejos para que te siga gustando.
Explican que cuando Dalí vivía en su casa de Port Lligat, necesitaba una invitación expresa de Gala para visitarla en su casa de Pubol.