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sábado, 9 de junio de 2007

Mujer de agua y luna (II)


Claudia es mujer de belleza natural, sin concesiones a las modas o a los aditamentos como el maquillaje o los habituales tatuajes y "piercings". Su presencia no es llamativa, no impacta en un primer momento, es una belleza difícil de explicar, más etérea que física. No explota en modo alguno las excelentes proporciones de su cuerpo, como exigen las relaciones hombre-mujer vigentes. Hace años que no concibe atraer con su físico la atención del sexo opuesto.
Alta, de cuerpo proporcionado y fibroso, acostumbrado al ejercicio físico y al caminar. Su piel, doblemente morena, tanto por nacimiento como por llevar una vida al aire libre, le proporciona un aspecto exótico que recuerda a las mujeres hindúes.
El aspecto racial se complementa con una larga melena de cabello azabache y ensortijado. La espectacular melena es fruto de los cuidados con preparados naturales elaborados por ella misma.
Nariz de líneas clásicas, gruesas cejas, ojos negros, labios carnosos, pómulos marcados y manos finas, cuidadas también con sus propios productos.

Cuando se mueve, derrocha armonía y sensualidad. Es consciente de su poder de seducción que utiliza cuando necesita convencerte de alguna idea descabellada, mirándote fijamente a los ojos y hablándote despacio con esa voz áspera, casi rota y tomándote una mano entre las suyas. Ejerce un atractivo misterioso, indescifrable. Parece que emita a su alrededor unas radiaciones invisibles que te envuelven y magnetizan.

Describir la personalidad de Claudia conlleva varios riesgos. El primero, por hacerlo en público. El segundo, porque su gran riqueza y complejidad hacen que me resulte casi imposible plasmarlas en unas líneas. Y tercero, por mi falta de neutralidad dada la relación que nos une.
Si su aspecto físico no es llamativo, su belleza interior resplandece con luz propia. Su rostro denota calma, paz interior. Es una mujer de una enorme fortaleza mental, que es la realmente importante, fruto de su estancia hace años en un monasterio budista sometida a una dura disciplina. Esta fortaleza le permite llevar una vida totalmente diferente a la mayoría de nosotros, sin excesivos costes emocionales.

Su actitud siempre vital, su sonrisa franca, su mirada directa, profunda, su contacto físico… la hacen inolvidable. Cuando te toca transmite gran cantidad de energía. Sería una excelente masajista si se lo propusiera. Promueve continuamente el intercambio de energía mediante el contacto físico, tan de capa caída en nuestra sociedad, y mientras habla continuamente pone su mano sobre tu brazo, o te coge la mano al pasear. Sus saludos o despedidas siempre son con generosos abrazos. Está convencida de que no solo las manos sino también el pecho, son los mejores trasmisores de energía. Así ocurre cuando las madres amamantan que no solo nutren con la leche sino también con su energía a sus bebes.
Por cierto, ella nunca se despide definitivamente, siempre te dirá hasta otro día por muy improbable que sea el reencuentro.

Persona espiritual y sensible, puede emocionarse contemplando cualquier detalle que para la mayoría pasa desapercibido. Su desapego por las riquezas materiales es patente si visitas su casita.

Ecologista concienciada, prácticamente recicla todo lo que cae a su alcance, intenta y creo que consigue, vivir en armonía con la naturaleza. Su nivel de consumo es tan bajo que si se generalizara, provocaría el cierre de la mayoría de fábricas y comercios.
La ropa le dura una eternidad ya que usa prendas de calidad que elaboran artesanalmente algunos de sus amigos. Cuando es necesario, cose y recose alguna prenda para hacerla durar. A pesar de ello su aspecto no es miserable sino más bien austero. Es escrupulosa para la limpieza. Su ropa puede ser vieja pero nunca sucia.
Los collares, pendientes y pulseras los elabora ella misma a partir de semillas exóticas, de legumbres, de conchas, …
Cuando la mayoría cedemos ante la tiranía de lo innecesario comprando multitud de objetos que se supone que nos hacen la vida más cómoda, ella es militante de la simplicidad. Solo tiene lo que realmente necesita y en su cabaña no hay espacio para almacenar objetos inútiles. Una buena técnica es compartir multitud de cosas que solo se necesitan ocasionalmente, con sus vecinos. Siempre dice que la comodidad es relativa y que no puede ser la guía de nuestra vida.

Claudia busca la belleza a su alrededor. La estética, la calidad, el buen gusto, la buena educación dosificada según la ocasión, no son conceptos huecos en su mente. No hay nada más importante que vivir y disfrutar intensamente el presente, lo que los clásicos denominaron Carpe Diem.

Es una persona bondadosa y generosa pero cuando se indigna, denota pasión, mucha pasión. Siempre repite que el Hombre está hecho de amor y que buscándolo siempre surge. Si tus pensamientos y acciones son buenos, acabarás recibiendo bondad.

Valora totalmente la compra directa a los propios artesanos locales, cuando es posible. Afortunadamente puede satisfacer su pasión por el pan y los quesos de calidad con algunos pequeños elaboradores que han surgido en los últimos años en su comarca. Para ella no hay manjar más exquisito que una ensalada de tomate y ajo, aliñada con buen aceite de oliva, acompañado de queso y un buen pan que acabará untando en el aliñe de la ensalada y todo ello regado con buen vino tinto. Para postre un pastel de chocolate. Cerrará los ojos y saboreará lentamente en silencio cada bocado como si fuera su última cena.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Habrá que entender como nuestra profunda tradición culinaria ha dado sus frutos en ofertas como las del Bulli. O al menos sí hay que entender que prestando atención a los elementos básicos se va construyendo un buen edificio.

artesano dijo...

Creo Rafael que este comentario iba dirigido al Pan Nuestro de Cada Día y por algún extraño designio -antes eran los duendecillos de la imprenta- acabó en otro mundo.